Hace un tiempo, el escritor sueco
Henning Mankell, creador del inspector
Kurt Wallander, declaraba en una entrevista que los autores del género policial utilizan a éste para, en realidad, pintar una sociedad.
Pensando sobre el tema, encuentro que algunos colegas suyos ratifican esta actitud: ¿Acaso
Conan Doyle, a través de
Sherlock Holmes, no nos dejó una magnífica viñeta de la sociedad
victoriana y
Colin Dexter, con su inspector,
Morse no retrató el mundo académico de
Oxford con sus miserias, y aún más, las
transformaciones sociales que el
thatcherismo fue imponiendo en Gran Bretaña durante la década del 80 y parte de los 90 y
Leonardo Sciascia no denuncia la corrupción política y la violencia mafiosa y sus relaciones en Italia?
También entre nosotros,
Vlady Cociancich al referirse en página 15 a su última novela "Cuadro de una muerte dudosa" en
adn cutura La Nación del 29 de octubre, remite a lo declarado por
Mankell: "...Un autor talentoso siempre utiliza el género para contar otras cosas. El lector puede querer saber quien es el asesino, pero cuando se pregunta por qué se mata, aparecen otros temas como la crítica social..."