AHORA
El argumento de Estados Unidos e Israel para lanzar su campaña bélica contra Irán era que si en algún momento la república islámica accedía a un arma nuclear, tendría en sus manos el arma de disuasión definitiva contra futuros ataques.
Pero resultó ser que Irán ya tenía su arma de disuasión definitiva: su propia geografía.
La decisión de Irán de empezar a ejercer su control sobre la vía marítima que atraviesa el estrecho de Ormuz –cuello de botella por el que pasa el 20% del suministro de petróleo mundial–, no solo hizo subir el precio de los combustibles, los fertilizantes y otros insumos básicos, sino que trastocó todos los planes de guerra de Estados Unidos e Israel, cuyos funcionarios ahora tienen que desarrollar alternativas militares que les permitan disputarle a los iraníes el control del estrecho.
Julian E. Barnes y Mark Mazzetti
LA NACIÓN