El gobierno salió rápido a contener la situación.
El Tesoro Nacional recompró títulos públicos por 7100 millones de reales.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, dijo a O Globo que ya había hablado por teléfono con Lula y que coordinaba la respuesta con el presidente del Banco Central, Gabriel Galípolo. “Necesitamos actuar con cierta racionalidad. No estoy hablando de controlar los precios, sino de que haya cierta racionalidad”, afirmó.
De fondo está la preocupación fiscal. Los inversores esperaban de Flavio Bolsonaro un mayor compromiso con el equilibrio de las cuentas públicas. Ese es uno de los principales desafíos de Lula en materia económica, después de una serie de costosas promesas de campaña.
GUIDO BOVONE, LA NACIÓN, ANOCHE
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