En momentos en que algunos de los escenarios planteados por Samuel Huntington en su obra publicada en 1996"Choque de Civilizaciones" se estarían verificando -por ejemplo el conflicto entre Occidente y el Islam- me ha parecido pertinente analizar la relación existente entre el Islam y la música occidental y su evolución.
Ya en 1686, en plena guerra de los austríacos contra los turcos, se representó en Hamburgo Kara Mustafá, que trataba sobre la marcha del sultán sobre Viena. Luego, bastante después, en 1764 apareció la ópera francesa El encuentro imprevisto o los peregrinos de la Meca, seguida en 1768 por la ópera semiseria italiana La esclava liberada. Cabe destacar que ninguna de las nombradas han perdurado en el corpus lírico.
Llegamos así al año 1782, en que Mozart estrenó en Viena El rapto en el serrallo, cuyo argumento, la lucha de un enamorado por liberar a su amada y a sus fieles sirvientes de las garras del Selim pachá que los tenía prisioneros, culmina felizmente, cuando éste en una prueba de su magnanimidad, les concede a los cuatro la libertad, en medio del regocijo general y de una marcha alla turca como brillante final. Aparecía así por vez primera en la historia de la música la figura del noble pagano, y tal vez para Mozart, detrás del pacha Selim se ocultaba José II, el emperador austríaco que poco antes en 1781, había promulgado la libertad de cultos y el fin de la censura.
Del Islam magnánimo mozartiano llegamos a 1813 y 1814, cuando Rossini estrenó La italiana en Argel y El turco en Italia, respectivamente. Dos típicas comedias de enredos. En la primera, también dos amantes han caído prisioneros de Mustafá, rey de Argel, quien pretende a la jóven. Pero ahora los amantes no le deberán su libertad a la gracia del soberano, sino que escaparán juntos de Argel por medio de la astucia, regresando el vencido y arrepentido Mustafá a los brazos de su mujer. En la segunda, Selim, príncipe turco, llega a Nápoles y se enamora de Fiorilla, jóven caprichosa pero honrada casada con Geronio, a quien le pide que se la venda y a lo que este se opone. En un baile de máscaras al que todos deben concurrir vestidos de turcos, el poeta Prosdócimo manipula los acontecimientos, de modo que todo tiene un final feliz: los esposos se mantienen juntos, pese a la tentación del oro turco y Selim parte con su nueva amante la gitana Zaida.
En 1858 Peter Cornelius estrena en el Teatro Imperial de Weimar El barbero de Bagdad, otra comedia de enredos, que finaliza cuando a través de un fallo justo del califa dos jóvenes que se aman pueden finalmente casarse.
Desde esa fecha, no se han vuelto a componer otras óperas con argumentos basados en temas del Islam. Resulta sin embargo curioso el hecho que en 1888 Nicolas Rimsky-Korsakov, uno de los compositores más destacados de la música nacional rusa, dio a conocer la suite Scherezade, basada en Las mil y una noches. Aquí la ausencia de texto, no nos permite conocer la visión que del Islam tenía el compositor, pero si llama la atención la temática, única en su producción.
Finalmente llegamos a 1911, cuando otro ruso, Igor Stravinsky estrena su ballet Petrouchka, donde sus personajes principales son tres marionetas. Petrouchka está enamorado de la bailarina, ambos son arios. La bailarina a su vez cautiva con su danza al moro, quien se encuentra en su habitación reclinado en un diván, vestido con un traje magnífico y comiendo un coco. Aunque el moro es brutal y estúpido, la bailarina la encuentra atractivo y lo seduce, siendo interrumpida por el celoso Petrouchka. La acción continúa en una feria, es de noche y el moro mata a Petrouchka con su cimitarra, desapareciendo con la bailarina en medio de la confusión de los presentes.
Como podemos ver, han habido en la música occidental distintas visiones del Islam, que van desde la ejemplaridad alemana, pasando por la subestimación rossiniana hasta llegar en el siglo XX a la xenofobia de Stravinsky.-
domingo, 26 de agosto de 2007
sábado, 25 de agosto de 2007
Keynes economista
No abrigo la esperanza de tener razón, abrigo la esperanza de progresar.
(John Maynard Keynes)
Tiempo atrás, al comentar en su blog un trabajo mío publicado en el de Marta Salazar, titulado "Keynes y Alemania", Marcos Cattaneo terminó su comentario sosteniendo "El Keynes diplomático es otra cosa". Creí entender que a Marcos Keynes le resultaba mejor diplomático que economista. Prometí tratar de persuadirlo acerca de que el barón de Tilton era también un gran economista, por supuesto si no lo logro, será, más por la pobreza de mis argumentos, que por el enorme aporte de Keynes a la ciencia económica en sus diversas ramas.
John Maynard Keynes, barón de Tilton, era un hombre de Cambridge, y eso no es un tema menor al analizar su obra. En efecto, mientras que los graduados de Oxford se preparan para ocupar lugares de prominencia en los sectores del establishment político y económico inglés, para desde allí poner en práctica sus ideas, los de Cambridge recurren a la persuación, especialmente a través de escritos, para llevar adelante tales fines.
Y eso fue lo que hizo Keynes toda su vida, como por ejemplo en "Las consecuencias económicas de la paz", tal como lo refiero en mi trabajo mencionado al comienzo y también en "Las consecuencias económicas de Mr Churchill", un lúcido ensayo en el que critica proféticamente la decisión del entonces secretario de Hacienda Winston Churchill de retornar nuevamente a al sistema de patrón oro a la paridad de antes de la primera guerra mundial, lo que le parecía a Keynes una cosa tan tonta, y que sumió a Inglaterra en una de sus peores deflaciones, llevando la desocupación a niveles nunca antes conocidos. La comparación con el hecho que el señor Cavallo haya fijado una paridad tan tonta de $1.- igual a U$S 1.- cuando la productividad de la Argentina no era igual a la de los Estados Unidos, es un modelo de como muchas veces los hombres tropiezan más de una vez con la misma piedra.
En esa coyuntura crítica de una economía estancada con inflación, Keynes escribió su mayor aporte a la ciencia económica: nos referimos a la Teoría General de la Ocupación , el Interés y el Dinero, la que en opinión de Sir John Hicks, un opositor académico a las ideas de Keynes "Era una economía de la crisis" , o sea que la suya fue una formulación de corto plazo , ya que en el largo plazo estaremos todos muertos, que constituyó su respuesta al problema de la crisis de 1930. ¿Que había venido observando Keynes desde finales de la primera guerra mundial? Un nivel de ahorro excesivo, que superaba la tasa de inversión. También constató que la inversión privada no siempre era constante, y menos en medio de una crisis, que además el nivel de los salarios y del pleno empleo no dependían en una deflación del nivel del costo salarial, para concluir que frente a la desocupación en gran escala correspondía a los gobiernos contrarrestarla a través del aumento de la inversión pública o de la rebaja de los impuestos. Todo ello pensando además en el clima totalitario que campeaba en Europa en esa época.
Nótese que estas formulaciones se formalizaron para sacar a la economía mundial de la crisis del 30. Keynes jamás se pronunció en ninguna de sus obras sobre la bondad de los déficits públicos como palanca del crecimiento económico, como en algunos círculos académicos y políticos se le atribuye.
Juzgar críticamente su teoría destinada puntualmente a incrementar la demanda global durante la deflación de los treinta, desde la óptica de la oferta en una economía en pleno empleo como hicieron los monetaristas en los 80, es un anacronismo.
Keynes más que un teórico de la economía fue lo que hoy llamaríamos un policy maker, quien con su visión y determinación hizo mucho por el porvenir del capitalismo, en momentos en que este afrontaba su hora más negra, y esto no podía haber sido de otra manera, para quien se definía a si mismo como un burgués educado, orgulloso de su clase.-
(John Maynard Keynes)
Tiempo atrás, al comentar en su blog un trabajo mío publicado en el de Marta Salazar, titulado "Keynes y Alemania", Marcos Cattaneo terminó su comentario sosteniendo "El Keynes diplomático es otra cosa". Creí entender que a Marcos Keynes le resultaba mejor diplomático que economista. Prometí tratar de persuadirlo acerca de que el barón de Tilton era también un gran economista, por supuesto si no lo logro, será, más por la pobreza de mis argumentos, que por el enorme aporte de Keynes a la ciencia económica en sus diversas ramas.
John Maynard Keynes, barón de Tilton, era un hombre de Cambridge, y eso no es un tema menor al analizar su obra. En efecto, mientras que los graduados de Oxford se preparan para ocupar lugares de prominencia en los sectores del establishment político y económico inglés, para desde allí poner en práctica sus ideas, los de Cambridge recurren a la persuación, especialmente a través de escritos, para llevar adelante tales fines.
Y eso fue lo que hizo Keynes toda su vida, como por ejemplo en "Las consecuencias económicas de la paz", tal como lo refiero en mi trabajo mencionado al comienzo y también en "Las consecuencias económicas de Mr Churchill", un lúcido ensayo en el que critica proféticamente la decisión del entonces secretario de Hacienda Winston Churchill de retornar nuevamente a al sistema de patrón oro a la paridad de antes de la primera guerra mundial, lo que le parecía a Keynes una cosa tan tonta, y que sumió a Inglaterra en una de sus peores deflaciones, llevando la desocupación a niveles nunca antes conocidos. La comparación con el hecho que el señor Cavallo haya fijado una paridad tan tonta de $1.- igual a U$S 1.- cuando la productividad de la Argentina no era igual a la de los Estados Unidos, es un modelo de como muchas veces los hombres tropiezan más de una vez con la misma piedra.
En esa coyuntura crítica de una economía estancada con inflación, Keynes escribió su mayor aporte a la ciencia económica: nos referimos a la Teoría General de la Ocupación , el Interés y el Dinero, la que en opinión de Sir John Hicks, un opositor académico a las ideas de Keynes "Era una economía de la crisis" , o sea que la suya fue una formulación de corto plazo , ya que en el largo plazo estaremos todos muertos, que constituyó su respuesta al problema de la crisis de 1930. ¿Que había venido observando Keynes desde finales de la primera guerra mundial? Un nivel de ahorro excesivo, que superaba la tasa de inversión. También constató que la inversión privada no siempre era constante, y menos en medio de una crisis, que además el nivel de los salarios y del pleno empleo no dependían en una deflación del nivel del costo salarial, para concluir que frente a la desocupación en gran escala correspondía a los gobiernos contrarrestarla a través del aumento de la inversión pública o de la rebaja de los impuestos. Todo ello pensando además en el clima totalitario que campeaba en Europa en esa época.
Nótese que estas formulaciones se formalizaron para sacar a la economía mundial de la crisis del 30. Keynes jamás se pronunció en ninguna de sus obras sobre la bondad de los déficits públicos como palanca del crecimiento económico, como en algunos círculos académicos y políticos se le atribuye.
Juzgar críticamente su teoría destinada puntualmente a incrementar la demanda global durante la deflación de los treinta, desde la óptica de la oferta en una economía en pleno empleo como hicieron los monetaristas en los 80, es un anacronismo.
Keynes más que un teórico de la economía fue lo que hoy llamaríamos un policy maker, quien con su visión y determinación hizo mucho por el porvenir del capitalismo, en momentos en que este afrontaba su hora más negra, y esto no podía haber sido de otra manera, para quien se definía a si mismo como un burgués educado, orgulloso de su clase.-
miércoles, 22 de agosto de 2007
Crisis en los mercados mundiales: Donde nos encontramos y hacia donde vamos
Recientes declaraciones del secretario del Tesoro norteamericano Henry Paulson, permiten vislumbrar en que parte de la crisis mundial de los mercados nos encontramos y hacia donde vamos.
En primer lugar el señor Paulson admitió que esta no es solo una crisis bursátil más, sino que por el contrario es una crisis de mayores alcances que involucra también al sistema financiero, cuya recuperación será lenta y dejará ganadores y perdedores, para los que no habrá salvataje (...no habrá una rápida solución para varios de los problemas del mercado de créditos...la recuperación se desarrollará con el paso del tiempo...habrá que absorber algunas de las pérdidas en el camino...)
Al mismo tiempo, el funcionario reconoció que la crisis impactará sobre las perspectivas futuras de la economía mundial. (...la turbulencia del mercado de capitales probablemente pesará sobre el crecimiento económico, que será menor de lo que habría sido normalmente...)
Finalmente, el secretario del Tesoro pareció dejar librado al mercado vía su autoregulación, el evitar situaciones como las que han ocurrido, en lugar de, como temía Wall Street, aumentar las regulaciones sobre el mismo (...la liquidez regresará a la normalidad cuando el mercado tenga una mejor comprensión, los inversores tengan una mejor comprensión, de la relación entre riesgos y retornos...)
Como en toda crisis de magnitud como la que acaba de abatirse sobre los mercados mundiales hay también siempre oportunidades, en tal sentido Warren Buffet, uno de los inversores más reconocidos de Estados Unidos, quien por su perspicacia y conservadorismo en sus decisiones de inversión es llamado El oráculo de Omaha, y quien dispondría de U$S 50.000 mill líquidos para invertir a través de su fondo de inversiones Berkshire Hathaway Inc., y que no pudo hacerlo durante los últimos meses por la suba especulativa de los valores accionarios, ha admitido al Wall Street Journal que -debido a la propuestas que recibe para colocar su dinero- Definitivamente soy más popular que hace unos meses.-
En primer lugar el señor Paulson admitió que esta no es solo una crisis bursátil más, sino que por el contrario es una crisis de mayores alcances que involucra también al sistema financiero, cuya recuperación será lenta y dejará ganadores y perdedores, para los que no habrá salvataje (...no habrá una rápida solución para varios de los problemas del mercado de créditos...la recuperación se desarrollará con el paso del tiempo...habrá que absorber algunas de las pérdidas en el camino...)
Al mismo tiempo, el funcionario reconoció que la crisis impactará sobre las perspectivas futuras de la economía mundial. (...la turbulencia del mercado de capitales probablemente pesará sobre el crecimiento económico, que será menor de lo que habría sido normalmente...)
Finalmente, el secretario del Tesoro pareció dejar librado al mercado vía su autoregulación, el evitar situaciones como las que han ocurrido, en lugar de, como temía Wall Street, aumentar las regulaciones sobre el mismo (...la liquidez regresará a la normalidad cuando el mercado tenga una mejor comprensión, los inversores tengan una mejor comprensión, de la relación entre riesgos y retornos...)
Como en toda crisis de magnitud como la que acaba de abatirse sobre los mercados mundiales hay también siempre oportunidades, en tal sentido Warren Buffet, uno de los inversores más reconocidos de Estados Unidos, quien por su perspicacia y conservadorismo en sus decisiones de inversión es llamado El oráculo de Omaha, y quien dispondría de U$S 50.000 mill líquidos para invertir a través de su fondo de inversiones Berkshire Hathaway Inc., y que no pudo hacerlo durante los últimos meses por la suba especulativa de los valores accionarios, ha admitido al Wall Street Journal que -debido a la propuestas que recibe para colocar su dinero- Definitivamente soy más popular que hace unos meses.-
viernes, 17 de agosto de 2007
Las iglesias en Rusia
"Todo el que haya viajado por Oriente sabe que allí religión significa nacionalidad"
(Ernesto Quesada - Un invierno en Rusia)
La primera impresión que recibe el viajero al salir a recorrer las calles de Moscú es la proliferación de iglesias a su alrededor, la inmensa mayoría de ellas en estilo oriental con sus típicas cúpulas en forma de cebolla, de las cuales la catedral de San Basilio en la Plaza Roja es el más acabado ejemplo. En la actualidad suman unas ciento ochenta entre monumentales y votivas, más pequeñas estás últimas y erigidas debido a una promesa , pero debe destacarse que antes de la revolución llegaban a cuatrocientas cincuenta. En los lugares en que se erigían las más grandes, luego de su demolición por los bolcheviques, se construyeron las monumentales entradas a las estaciones de la red de subterráneos, una operación de fuerte contenido simbólico tendiente a demostrar con hechos palpables que en el nuevo estado comunista los templos de la modernidad y del progreso venían a reemplazar a los del oscurantismo y la religión.
El Kremlin es también un ejemplo manifiesto de la devoción del pueblo ruso, en efecto dentro de sus muros se encuentran algunas de las más tradicionales iglesias moscovitas, como la catedral de la Asunción, donde eran coronados los zares, la de la Anunciación que era la iglesia de culto doméstico zarista y por ende está anexada al palacio y la del Arcángel San Miguel, la primera que incluye en su arquitectura elementos rusos e italianos y que sirvió de panteón de los zares hasta Pedro el Grande, con la sola excepción de Boris Godunov.
Ni en el Hofburg vienés de los catolicísimos Habsburgo se puede encontrar un conjunto de arquitectura sacra de nivel similar.
Dejando atrás al Kremlin, en dirección al río Moskova, el viajero se encuentra con la monumental y nueva catedral de Cristo el Salvador, que ocupa el lugar de una anterior, que durante la revolución fue convertida en lugar de baños, para luego ser demolida. Durante el gobierno del señor Yeltsin fue reconstruida en el tiempo récord de dos años.
En San Petersburgo, de acuerdo con la impronta europea que quiso darle su fundador Pedro el Grande, el estilo que predomina en los templos, la mayoría monumentales, es el barroco ruso -que agrega al europeo el sobredorado- y el neoclásico, destacándose entre otros la monumental catedral de San Isaac, cuya cúpula es la cuarta más grande del mundo después de San Pedro, de Santa María de Florencia y San Pablo de Londres, la catedral de Kazan, réplica más pequeña de San Pedro de Roma y San Nicolás de los Navegantes, esta última tiene dos particularidades: tiene dos naves superpuestas, y además fue la única iglesia abierta al culto durante todo el régimen comunista.
Merece una mención especial la única iglesia de estilo oriental que hay en la ciudad, y que por tal motivo no es del agrado de los locales, mucho más europeos ellos que los moscovitas, más tártaros, según la visión de los petersburgueses, pero que, probablemente debido a su exotismo, cuenta con el favor de la mayoría de los turistas, nos referimos a la Iglesia de la Resurrección, situada al borde del canal Griboedova y erigida en el lugar donde fue asesinado el zar Alejandro II en 1881.
Por último, y ratificando esta idea del cosmopolitismo petersburgués, frente al localismo oriental moscovita, es dable observar muy cerca de donde se encontraba la loggia de los comerciantes, sobre la avenida Nevski, tres iglesias una a continuación de la otra: la protestante, la armenia y la católica de Santa Catalina de Siena, esta última sufrió diversas vicisitudes durante el régimen comunista, siendo desacralizada para convertirla en verdulería, librería, depósito de repuestos de motocicletas, para luego ser casi destruida por un incendio. Hoy se encuentra abierta al culto, todavía con el recuerdo de algunas heridas a la vista, lo que hace muy emotiva para los católicos la visita a la misma.-
(Ernesto Quesada - Un invierno en Rusia)
La primera impresión que recibe el viajero al salir a recorrer las calles de Moscú es la proliferación de iglesias a su alrededor, la inmensa mayoría de ellas en estilo oriental con sus típicas cúpulas en forma de cebolla, de las cuales la catedral de San Basilio en la Plaza Roja es el más acabado ejemplo. En la actualidad suman unas ciento ochenta entre monumentales y votivas, más pequeñas estás últimas y erigidas debido a una promesa , pero debe destacarse que antes de la revolución llegaban a cuatrocientas cincuenta. En los lugares en que se erigían las más grandes, luego de su demolición por los bolcheviques, se construyeron las monumentales entradas a las estaciones de la red de subterráneos, una operación de fuerte contenido simbólico tendiente a demostrar con hechos palpables que en el nuevo estado comunista los templos de la modernidad y del progreso venían a reemplazar a los del oscurantismo y la religión.
El Kremlin es también un ejemplo manifiesto de la devoción del pueblo ruso, en efecto dentro de sus muros se encuentran algunas de las más tradicionales iglesias moscovitas, como la catedral de la Asunción, donde eran coronados los zares, la de la Anunciación que era la iglesia de culto doméstico zarista y por ende está anexada al palacio y la del Arcángel San Miguel, la primera que incluye en su arquitectura elementos rusos e italianos y que sirvió de panteón de los zares hasta Pedro el Grande, con la sola excepción de Boris Godunov.
Ni en el Hofburg vienés de los catolicísimos Habsburgo se puede encontrar un conjunto de arquitectura sacra de nivel similar.
Dejando atrás al Kremlin, en dirección al río Moskova, el viajero se encuentra con la monumental y nueva catedral de Cristo el Salvador, que ocupa el lugar de una anterior, que durante la revolución fue convertida en lugar de baños, para luego ser demolida. Durante el gobierno del señor Yeltsin fue reconstruida en el tiempo récord de dos años.
En San Petersburgo, de acuerdo con la impronta europea que quiso darle su fundador Pedro el Grande, el estilo que predomina en los templos, la mayoría monumentales, es el barroco ruso -que agrega al europeo el sobredorado- y el neoclásico, destacándose entre otros la monumental catedral de San Isaac, cuya cúpula es la cuarta más grande del mundo después de San Pedro, de Santa María de Florencia y San Pablo de Londres, la catedral de Kazan, réplica más pequeña de San Pedro de Roma y San Nicolás de los Navegantes, esta última tiene dos particularidades: tiene dos naves superpuestas, y además fue la única iglesia abierta al culto durante todo el régimen comunista.
Merece una mención especial la única iglesia de estilo oriental que hay en la ciudad, y que por tal motivo no es del agrado de los locales, mucho más europeos ellos que los moscovitas, más tártaros, según la visión de los petersburgueses, pero que, probablemente debido a su exotismo, cuenta con el favor de la mayoría de los turistas, nos referimos a la Iglesia de la Resurrección, situada al borde del canal Griboedova y erigida en el lugar donde fue asesinado el zar Alejandro II en 1881.
Por último, y ratificando esta idea del cosmopolitismo petersburgués, frente al localismo oriental moscovita, es dable observar muy cerca de donde se encontraba la loggia de los comerciantes, sobre la avenida Nevski, tres iglesias una a continuación de la otra: la protestante, la armenia y la católica de Santa Catalina de Siena, esta última sufrió diversas vicisitudes durante el régimen comunista, siendo desacralizada para convertirla en verdulería, librería, depósito de repuestos de motocicletas, para luego ser casi destruida por un incendio. Hoy se encuentra abierta al culto, todavía con el recuerdo de algunas heridas a la vista, lo que hace muy emotiva para los católicos la visita a la misma.-
jueves, 16 de agosto de 2007
Paulson dixit
Declaraciones del secretario del Tesoro norteamericano Henry Paulson parecen señalar, tal como lo anticipáramos ayer, que la doctrina del "riesgo moral" the moral hazzard, se ha extendido de los bonos soberanos -donde se puso en vigencia a partir de la moratoria argentina- a los papeles privados. Según este paradigma, tomado de la industria aseguradora, toda medida que lleve a morigerar pérdidas por haber seguido una conducta temeraria, no hace más que facilitar esas conductas, en el entendimiento que al final, no habrá perjuicios.
En efecto el señor Paulson ha sostenido que: "A mi juicio, no hay nada que debiéramos hacer en términos de garantizar a los participantes en el mercado en contra de pérdidas o en términos de restringir la toma de riesgos...Una de las consecuencias naturales de los excesos es que algunas entidades dejarán de existir"
No podemos sino estar completamente de acuerdo con estas declaraciones. Al mismo tiempo parece claro que éstas llevarán más tensión al mercado, profundizando su tendencia bajista, al tiempo que se exacerbará la diferencia entre entidades de primera y de segunda línea, estándoles vedadas a estas últimas el acceso al mercado interbancario para hacerse de liquidez, por lo que seguramente nuevas liquidaciones de firmas se agregarán a las ya conocidas.
En cuanto a las calificadoras de riesgo, que dieron altas calificaciones a estos títulos con garantías hipotecarias hoy cuestionadas, las que están recibiendo innumerables críticas por sus desacertadas evaluaciones, el señor Paulson fue mucho más cauto cuando se le preguntó acerca de la responsabilidad de las mismas, mencionando solo la necesidad de tener ..." ...una mejor comprensión" de instrumentos financieros cada vez más complejos. Pese a esto, y considerando los daños que muchos inversores institucionales y público en general van a sufrir durante esta baja, consideramos altamente probable que muchas de estas calificadoras van a ser demandadas por su negligente actuación. La desaparición de la prestigiosísima firma de auditores Arthur Andersen luego del colapso de Enron, la mayor quiebra corporativa en la historia de Estados Unidos, cuyos balances auditaba, ahogada por las demandas por su responsabilidad en no advertir claramente a los inversores sobre el deterioro de la situación de dicha firma, se presenta como un antecedente inmediato que no puede ser descartado.
Parecería que en esta montaña rusa aún no se ha llegado al llano.-
En efecto el señor Paulson ha sostenido que: "A mi juicio, no hay nada que debiéramos hacer en términos de garantizar a los participantes en el mercado en contra de pérdidas o en términos de restringir la toma de riesgos...Una de las consecuencias naturales de los excesos es que algunas entidades dejarán de existir"
No podemos sino estar completamente de acuerdo con estas declaraciones. Al mismo tiempo parece claro que éstas llevarán más tensión al mercado, profundizando su tendencia bajista, al tiempo que se exacerbará la diferencia entre entidades de primera y de segunda línea, estándoles vedadas a estas últimas el acceso al mercado interbancario para hacerse de liquidez, por lo que seguramente nuevas liquidaciones de firmas se agregarán a las ya conocidas.
En cuanto a las calificadoras de riesgo, que dieron altas calificaciones a estos títulos con garantías hipotecarias hoy cuestionadas, las que están recibiendo innumerables críticas por sus desacertadas evaluaciones, el señor Paulson fue mucho más cauto cuando se le preguntó acerca de la responsabilidad de las mismas, mencionando solo la necesidad de tener ..." ...una mejor comprensión" de instrumentos financieros cada vez más complejos. Pese a esto, y considerando los daños que muchos inversores institucionales y público en general van a sufrir durante esta baja, consideramos altamente probable que muchas de estas calificadoras van a ser demandadas por su negligente actuación. La desaparición de la prestigiosísima firma de auditores Arthur Andersen luego del colapso de Enron, la mayor quiebra corporativa en la historia de Estados Unidos, cuyos balances auditaba, ahogada por las demandas por su responsabilidad en no advertir claramente a los inversores sobre el deterioro de la situación de dicha firma, se presenta como un antecedente inmediato que no puede ser descartado.
Parecería que en esta montaña rusa aún no se ha llegado al llano.-
miércoles, 15 de agosto de 2007
Mientras algunos bienpensantes no se rinden otros se justifican
Como lo anticipáramos en nuestras anteriores entregas sobre la presente crisis que afecta a los mercados globales, algunos bienpensantes han ido a Washington para solicitarle al gobierno que las agencias gubernamentales de hipotecas les compren sus carteras problemáticas: en suma desean socializar sus pérdidas.
Hasta el momento según nuestras informaciones, han vuelto con las manos vacías. Sin embargo, han obtenido un triunfo no menor, toda vez que la Reserva Federal de Nueva York ha aceptado en garantía por la asistencia de liquidez suministrada a los bancos durante los últimos días una mezcla de bonos del Tesoro americano y de hipotecas, lo que no sería importante considerando los montos involucrados, aunque ello implique un apartamiento de sanos principios de riesgo crediticio, salvo por el hecho que señalan un precedente. El dream de Wall Street continúa....
A su vez, y como también lo anticipamos, ha llegado para otros bienpensantes la hora de las justificaciones. Se trata en esta oportunidad de las agencias calificadoras de riesgo, que dieron altas notas de calificación a bonos emitidos con la garantía de préstamos riesgosos. ¿Autocrítica? ¡Jamás! Karren Kornfeld de Moody´s, una de las más famosas calificadoras ha sostenido que: "El mercado inmobiliario resultó ser más débil que las expectativas que habían" Clarísimo: la culpa es del mercado y no de Moody´s que con su sobrecalificación lo indujo a invertir en tales papeles. Lo que Kornfeld se cuida muy bien de decir, y The Wall Street Journal se lo recuerda, es que durante el período 2002-2006 Moody´s recibió honorarios por calificar estos títulos que ascendieron a la suma de U$S 3000 millones de dólares y , lo que resulta verdaderamente descalificante para la agencia: "su sigilosa colaboración con los agentes colocadores que creaban estos valores", lo que arroja un enorme descrédito para quienes deberían hacer sus evaluaciones técnicas dentro de la más absoluta imparcialidad e independencia.
Esta falla de las calificadoras no es nueva, basta recordar su morosidad en la degradación crediticia de Enron, la mayor quiebra en la historia corporativa de los Estados Unidos. El hecho que se repita, pone en evidencia la colusión de intereses que siempre ha existido en Wall Street entre bancos, calificadoras y estudios de auditoría, lo que sospechado por muchos, resulta ahora más que evidente.-
Hasta el momento según nuestras informaciones, han vuelto con las manos vacías. Sin embargo, han obtenido un triunfo no menor, toda vez que la Reserva Federal de Nueva York ha aceptado en garantía por la asistencia de liquidez suministrada a los bancos durante los últimos días una mezcla de bonos del Tesoro americano y de hipotecas, lo que no sería importante considerando los montos involucrados, aunque ello implique un apartamiento de sanos principios de riesgo crediticio, salvo por el hecho que señalan un precedente. El dream de Wall Street continúa....
A su vez, y como también lo anticipamos, ha llegado para otros bienpensantes la hora de las justificaciones. Se trata en esta oportunidad de las agencias calificadoras de riesgo, que dieron altas notas de calificación a bonos emitidos con la garantía de préstamos riesgosos. ¿Autocrítica? ¡Jamás! Karren Kornfeld de Moody´s, una de las más famosas calificadoras ha sostenido que: "El mercado inmobiliario resultó ser más débil que las expectativas que habían" Clarísimo: la culpa es del mercado y no de Moody´s que con su sobrecalificación lo indujo a invertir en tales papeles. Lo que Kornfeld se cuida muy bien de decir, y The Wall Street Journal se lo recuerda, es que durante el período 2002-2006 Moody´s recibió honorarios por calificar estos títulos que ascendieron a la suma de U$S 3000 millones de dólares y , lo que resulta verdaderamente descalificante para la agencia: "su sigilosa colaboración con los agentes colocadores que creaban estos valores", lo que arroja un enorme descrédito para quienes deberían hacer sus evaluaciones técnicas dentro de la más absoluta imparcialidad e independencia.
Esta falla de las calificadoras no es nueva, basta recordar su morosidad en la degradación crediticia de Enron, la mayor quiebra en la historia corporativa de los Estados Unidos. El hecho que se repita, pone en evidencia la colusión de intereses que siempre ha existido en Wall Street entre bancos, calificadoras y estudios de auditoría, lo que sospechado por muchos, resulta ahora más que evidente.-
lunes, 13 de agosto de 2007
El miedo despues de la codicia
Una crisis comercial, ocurre, cuando un sector del público empieza a temer que tendrá dificultades para hacer frente a sus compromisos.
Walter Bagehot - Lombard Street -1873
Pese a la cada vez mayor sofisticación de los mercados financieros, dos sentimientos humanos atávicos están siempre presentes en su operatoria: el miedo y la codicia. Esto no es de ninguna manera una observación sobre la moralidad de los mismos, sino una simple descripción de su funcionamiento.
Vaya esta introducción luego de que durante el fin de semana que pasó se tuvo conocimiento de la intervención concertada de los principales bancos centrales del mundo tendiente a llevar tranquilidad a los distintos mercados bursátiles.
Llama la atención en primer lugar el monto de la misma: U$S 323.000 millones en un solo día de operaciones, y en segundo lugar, que casi dos terceras partes del total, o sea U$S 200.000 millones fueron suministrados al mercado por el Banco Central Europeo, lo que pone en evidencia la profundidad del problema en Europa. La Reserva Federal de los Estados Unidos solo suministró al mercado U$S 30.000 millones, si bien es importante señalar que no intervenía inyectando liquidez al mismo desde los atentados del 11 de setiembre de 2001.
Luego de un prolongado período de codicia durante el cual y al mismo tiempo se rebajaron sanos principios crediticios en el otrgamiento de financiaciones , se efectuaron inversiones riegosas finaciadas con créditos y se desarrollaron sofisticados instrumentos financieros al margen de cualquier contralor de los reguladores bancarios, el miedo que se apoderó de los diferentes mercados luego del incumplimiento de sus pagos por parte de algunos fondos de inversión inmobiliarios gerenciados por la Banca Nacional de París, cambió el curso de los acontecimientos, pasándose a partir de ese momento de una crisis bursátil a una mucho más grave de confianza acerca de la solvencia de las entidades financieras mundiales, cuyo final está abierto en estos momentos; en las gráficas palabras de Jorge Suárez, un banquero privado de Nueva York, "se huele al cadáver, pero no se sabe en que closet está"
La Reserva Federal y su nuevo titular Ben Bernanke, quien en su vida académica se ocupó casualmente de los errores que la Reserva Federal cometió durante la crisis mundial de 1930, tienen ante si dos caminos: continuar con la tradición de su antecesor Alan Greenspan, en el sentido de rescatar a los inversionistas de sus propios errores vía recortes de tasas, o poner por encima de las preocupaciones coyunturales del mercado consideraciones macroecónomicas tales como crecimiento e inflación al tomar decisiones sobre el nivel de la tasa de interés.
Pensamos que optará por lo segundo, basados en que luego de la moratoria argentina de fines de 2001 el FMI acabó con el paradigma de que los países no quiebran nunca, renunciando a partir de ese momento a continuar siendo el prestamista de última instancia que salvaba a los bancos internacionales de sus desacertadas decisiones de inversión en deuda soberana.
Si esto es así, muchos perderán mucho dinero.-
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