HOY
En el Banco Central (BCRA), confiaron fuentes de la autoridad monetaria, la sorpresa de las últimas semanas vino de la cantidad de compañías que buscaron hacerse de divisas para girar dividendos a sus casas matrices.
El Gobierno abrió el cepo solo para las ganancias generadas en 2025 y... la demanda corporativa se aceleró sobre el final.
Las compras de 2026 por el mismo concepto ya rondarían, a junio, algo más de US$3800 millones. “Solo en los últimos dos días tuvimos operaciones por pagos de dividendos por unos US$150 millones”, admitió el operador de un banco grande.
No por nada el equipo de Luis Caputo insiste en que no quiere liberar lo que queda del cepo hasta pasada la elección presidencial del año próximo.
No hay fidelidad mayor que la que el mercado argentino le dedica al dólar.
Milei tiene una obsesión que es pública: planchar la inflación. Fue una de sus promesas de campaña y es el logro que espera ofrendar a su electorado en 2027.
Con los precios desacelerando en los últimos meses, el equipo económico tiene oxígeno para dejar correr al dólar y poner el foco en otros objetivos, entre ellos, apuntalar el consumo.
Para eso, en las conversaciones con los bancos hay un tema que emerge como constante: cómo hacer bajar las tasas de interés de los créditos.
La mora, que no termina de ceder, es la principal traba. No tanto entre las empresas como entre los individuos.
En el equipo económico hay más certezas que dudas sobre cómo navegar el segundo semestre.
Los desafíos son conocidos y las herramientas, acotadas pero existentes.
El problema no está en los números, sino en otro lado: en la política, donde el Gobierno arrastra tensiones que ninguna tasa de interés ni ninguna banda cambiaria pueden resolver.
Solo el Presidente tiene la respuesta.
FLORENCIA DONOVAN, LA NACIÓN
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