No son semanas fáciles. Algunos ministros no ocultan su frustración.
Y es que, mientras por un lado la Argentina sigue suscitando el interés de los inversores internacionales, por el otro, la conversación local se enturbia cada vez más.
Hay dos Argentinas conversando al mismo tiempo: la de afuera, fascinada; la de adentro, impaciente.
FLORENCIA DONOVAN, LA NACIÓN, AYER
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