AYER
La lista, que lejos estar de ser taxativa, está compuesta por:
- Escándalos éticos, de fuerte penetración en la sociedad, que contradicen el discurso oficialista y, en algunos casos, han roto el contrato establecido con buena parte de sus electores.
- Problemas de comunicación, falta de estrategia y ausencia de voceros efectivos y creíbles para enfrentar la crisis.
- Disputas internas sin fin, instaladas en la agenda pública, que muestran conflictos por el poder en el seno de un gobierno de muy pocos, que dificulta la toma de decisiones, paraliza acciones y expone problemas de liderazgo.
- Una burbuja endogámica e impermeable, donde se evita que penetren opiniones, ideas y cuerpos extraños.
- Y, último, pero no menos importante, sino todo lo contrario, una economía con muchos tropiezos, que no termina de dar respuesta a muchas de las demandas de la mayoría. En cambio, la sociedad da señales de sentirse sometida a un esfuerzo que empieza a dejarla extenuada antes de llegar a disfrutar de la mejoría, que, en buena medida, se agotó con la interrupción, hace once meses, del sendero descendente de la inflación.
CLAUDIO JACQUELIN, LA NACIÓN
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