Weiner
señala que, mientras los ejecutivos y técnicos petrolíferos británicos
disfrutaban de clubes y piscinas privadas, los trabajadores petroleros
iraníes vivían en barrios precarios, sin agua corriente, electricidad o
alcantarillado.
Este
panorama incontrolable llevó al Parlamento local y al primer ministro,
Mohammad Mosaddegh, a nacionalizar el petróleo. La reacción fue el golpe
de 1953, ejecutado por el Reino Unido y la CIA, hecho reconocido con
autocrítica por la propia agencia norteamericana en 2013 y 2023. Londres
colocó en el trono a un aristócrata de apenas 21 años, Mohammad Reza Pahlaví,
el último Sha de Persia y padre del actual Reza Pahlaví, hoy refugiado
en EE.UU., quien cuenta con el respaldo israelí para buscar el poder.
El
Sha, cuya familia se hizo célebre en las portadas de revistas del
corazón, gobernó con los mismos rigores de represión actuales,
valiéndose de una brutal policía secreta llamada Savak que perseguía cualquier disidencia.
Ese maltrato alimentó el descontento, sazonado con una alianza compleja
entre el extendido Partido Comunista local de entonces y los
fundamentalistas islámicos shíitas.
A
principios de 1979, el Sha huyó expulsado por huelgas y protestas que
el ejército y sus paramilitares no lograron detener. Fue el portal para
el regreso del exilio del ayatollah, Ruhollah Khomeini, quien con
soberbia afirmaba que Alá hablaba por su boca. Lo que siguió fue una carnicería que eliminó a comunistas y críticos, aplastando cualquier pensamiento alternativo. El inicio de la siguiente y actual tiranía.
En
el régimen desde sus inicios navega una importante ala moderada con
mayor visión histórica que los halcones que han persistido por el
ambiente de corrupción que define el lado más oscuro del país persa. Los
moderados produjeron dirigentes como el ex presidente Mohammad Khatami,
despreciado por Khamenei por su propuesta en la ONU del “Diálogo entre
Civilizaciones”.
Y aún más significativo, Hassan Rohani, el ex mandatario que negoció en 2015 con Barack Obama el congelamiento del desarrollo atómico a cambio de un alivio de la economía.
Ese
acuerdo histórico fue derribado por Donald Trump en su primer mandato,
presionado por Israel y por la corona saudita que recelaban del
crecimiento de la influencia regional de Irán. Fue un fallido
estratégico descomunal que devolvió el poder a los ultras, resignando
una oportunidad única para erosionar el formato extremista del régimen.
MARCELO CANTELMI, CLARÍN
No hay comentarios:
Publicar un comentario