...Corfú.
Ocupa una parte de la Explanada, el gran parque público que los locales llaman Espianada y consideran el más grande del mundo en su tipo, y se encuentra cerrada por el Palacio de San Miguel y San Jorge, conocido también como el "Palacio inglés", testimonio del dominio de Gran Bretaña sobre la isla.
Construido entre 1819 y 1824 en estilo neoclásico, para el Alto Comisionado británico en las islas Jónicas, fue el primero de ese orden arquitectónico edificado en la Grecia moderna, y se lo considera como uno de los mejores ejemplos del mismo.
Fue así que en el día de San Jorge -23 de abril de 1823- se jugó allí el primer partido de cricket en Corfú entre oficiales de la armada real y de la guarnición local, para sorpresa de los locales, que rápidamente se interesaron por saber más del juego, sus reglas y la puntuación.
Los ingleses se retiraron de la isla en 1864, el palacio pasó a ser la residencia de verano de la familia real griega, pero el cricket quedó para siempre, convirtiéndose en uno de los deportes más populares de Corfú, donde actúan once equipos locales, y el equipo de la isla juega en la 4a. división de la rama europea de International Cricket Council.-
jueves, 24 de noviembre de 2016
martes, 22 de noviembre de 2016
domingo, 20 de noviembre de 2016
MILORD Y LA EXUBERANCIA IRRACIONAL DEL "MERCADO"
"EL MERCADO PUEDE PERMANECER IRRACIONAL MÁS TIEMPO DEL QUE USTED PUDE PERMANECER SOLVENTE"
Lord John Maynard Keynes, citado por Pablo Bernasconi, La Nación de hoy.-
Lord John Maynard Keynes, citado por Pablo Bernasconi, La Nación de hoy.-
jueves, 17 de noviembre de 2016
BARENBOIM, NOSOTROS Y LA MÚSICA
...la Sonata n° 7 opus 10 n° 3, de Beethoven, (es) una de las piezas más hermosas de la primera época del compositor. Su movimiento lento, en particular, no puede ser más conmovedor... ¿Qué particularidad tiene? Empieza con tres notas interrumpidas por el silencio; después de nuevo tres notas, y de nuevo silencio...
Cuando era chico, Barenboim fue a una masterclass del enorme pianista Edwin Fischer. Según Fischer, ese principio era el ejemplo más perfecto de "humor" en la música. Dedicó toda la clase a hablar del "humor", en el sentido del chiste, que había en ese movimiento, e instaba a los alumnos a tocar de esa manera.
Años más tarde, Barenboim asistió a un recital de Claudio Arrau. Arrau, ¿el pianista mayor del siglo XX? Difícil decidirlo, pero me inclinaría a creer que sí. El caso es que después del recital, Barenboim y Arrau fueron a comer. Durante la cena, Arrau dio una larga explicación acerca de la "naturaleza trágica" del último movimiento de la Sonata n° 7 opus 10 n° 3, de Beethoven.
Donde para Fischer había una broma, Arrau no veía más que oscuridad: el sonido (las tres notas) que empieza y no puede seguir porque muere en el silencio. "La naturaleza trágica de la música.
Barenboim no quiere hablar ni de Beethoven ni de sus recuerdos de Fischer y Arrau, sino apuntar a una conclusión más cercana a la filosofía del arte: el peligro de los adjetivos.
"Cuando hablamos de la música hablamos de nuestra reacción ante la música, lo que nosotros encontramos en ella según nuestro conocimiento, según nuestro ánimo.
"Lo que decimos de la música dice más de nosotros que de la música misma."
PABLO GIANERA, LA NACIÓN DE HOY.-
Cuando era chico, Barenboim fue a una masterclass del enorme pianista Edwin Fischer. Según Fischer, ese principio era el ejemplo más perfecto de "humor" en la música. Dedicó toda la clase a hablar del "humor", en el sentido del chiste, que había en ese movimiento, e instaba a los alumnos a tocar de esa manera.
Años más tarde, Barenboim asistió a un recital de Claudio Arrau. Arrau, ¿el pianista mayor del siglo XX? Difícil decidirlo, pero me inclinaría a creer que sí. El caso es que después del recital, Barenboim y Arrau fueron a comer. Durante la cena, Arrau dio una larga explicación acerca de la "naturaleza trágica" del último movimiento de la Sonata n° 7 opus 10 n° 3, de Beethoven.
Donde para Fischer había una broma, Arrau no veía más que oscuridad: el sonido (las tres notas) que empieza y no puede seguir porque muere en el silencio. "La naturaleza trágica de la música.
Barenboim no quiere hablar ni de Beethoven ni de sus recuerdos de Fischer y Arrau, sino apuntar a una conclusión más cercana a la filosofía del arte: el peligro de los adjetivos.
"Cuando hablamos de la música hablamos de nuestra reacción ante la música, lo que nosotros encontramos en ella según nuestro conocimiento, según nuestro ánimo.
"Lo que decimos de la música dice más de nosotros que de la música misma."
PABLO GIANERA, LA NACIÓN DE HOY.-
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